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Campo y ciudad

 Las ciudades son espectaculares. Hay muchas más ocupaciones que en la vida del campo. La vida campesina refiere a una actividad agreste y rudimentaria. Mientras que la vida urbana concentra a la nobleza, el culto y la actividad política por excelencia. Lo rural circunda la ciudad, es una extensión de la naturaleza –poco intervenida por el hombre. Otros también lo refieren a una parte con poco “desarrollo”, en cuanto a bienes y servicios. La relación campo/ciudad delimita fronteras para habitar ciudades, pueblos, barrios. Nadie está exento de un topónimo, todo humano nace justo en un lugar (coordenadas espaciotemporales). Yo crecí en zonas limítrofes, en las orillas de un pueblo y la actividad familiar era el campo, agricultores y ganaderos, muy común en la región. Si no hubiera vivido en zonas limítrofes no me hubiera enamorado de la ciudad. Como bien dice San Agustín: “Nadie ama lo que no conoce”.   A mi edad, visité la ciudad una o dos veces, nunca fueron placenteras por ...

Espiritualidad

  La espiritualidad es tan necesaria en nuestro tiempo, como la ética y los valores, pero se han relativizado, diversificado y fragmentado. La modernidad lo ha individualizado al estilo de las monadas de Leibniz o la espuma de Sloterdijk, todos los ámbitos y todas las dimensiones: política, religión, sexualidad, nacionalidad, economía, todas. Necesitamos, mas que nunca, de la espiritualidad, una que nos ayude a no sacarnos los ojos y los dientes, que no nos deje en aislamiento y en la dominación-subordinación draconiana capitalista. La espiritualidad es la forma de ser de cada individuo. El talante que se refiere a la disposición natural del ánimo de una persona. Algunos le llaman individuación, singularidad y especificidad personal, lo que en verdad nos hace diferentes. La diferencia es un rasgo característico del ser, bajo el principio metafísico de no identidad: nadie puede ser y no ser al mismo tiempo. Sin embargo, la espiritualidad no es algo dado por el ser, sino aprendido....

Religión bajo pandemia

A un año de la pandemia y pareciera que la salida todavía no está a la vuelta de la esquina. Sobre todo, para la Iglesia católica, que tardará en reponer sus filas. Eventos masivos, fiestas, romerías y peregrinaciones se cancelaron el año pasado. Los festejos de navidad hicieron estragos, al menos aquí en el estado de Jalisco. La reunión para las familias tradicionales de 12 a 15 hijos fue el principal detonante para la propagación del virus.   Los fieles se resguardan en las redes sociales que dan vida a ciertas celebraciones: grupos de WhatsApp, canales de Facebook y YouTube. Las medidas de sana distancia, cupo del 50% mantiene en opacidad las celebraciones, acentuándose ahora que comienza la Semana Santa. El año pasado las celebraciones se realizaron sin presencia de fieles bajo las disposiciones oficiales nacionales como del estado de Jalisco. Este año las celebraciones se modificarán conforme a la situación actual de la pandemia. Sí se realizarán, pero con salvedades: “entre...

Club de verano

Las vacaciones escolares coinciden con el verano y el temporal de lluvias. Todo enverdece, matorrales altos en las praderas alejadas al pueblo, por los ríos corre el agua que escurre de los cerros. Eran de un periodo corto, que luego tornasen amarillos. Desde aquella casa se observan las praderas multicolor florecer y en un suspiro desaparecer. Allí reinaba la juventud y la pobreza de costumbres. El cielo estaba todo azul, el sol muy ardiente. Las moscas tenían reflejos verdes y zumbaban, tarareando cálidas canciones. En el cielo trinaban pájaros de diferentes colores sin cesar. Lo más divertido era que no teníamos que ir a la escuela, porque siempre tenía prioridad, además del trabajo familiar. Las expediciones para conocer lugares insólitos no se hacían esperar, sobre todo los prohibidos. En la cuadra había dos clubes de Toby organizados por edades. El club del Llano, así le llamaban al club de los adultos; jovenes expertos, enseñaban y tutoraban en el mundo de las artimañas, le...

Veinte centavos

Vivía en una familia devota y temerosa de Dios, normal y como todas las familias del pueblo. Recordé cuando mi mamá nos llevaba de paseo a casa de un cura. Su amigo. Se conocieron desde que estaba en el seminario. Lo apoyaron mucho, sobre todo las familias campesinas y pobres del barrio. Esta vez ya era sacerdote. En casa de sus padres, también campesinos, típica de rancho, constaba dos cuartos, divididos por un pasillo desde la entrada hasta el corral, un amplio patio con arboles frutales, guajolotes y gallinas. Nos quedamos todo el día. Por la tarde celebró una misa en el templo a la que todos asistimos. Regresamos y mis papas platicaban de cosas de adultos, para mi era muy aburrido. El prestigio de ser amigos del padre es casi un boleto gratis al cielo, oración 24/7 y un servicio directo con Dios. Este día pasó un hecho que puede ser revelador en la apreciación con el amigo de mi madre. Tenia siete años. Me llamó mucho la atención ver un montón de dinero en la cama donde estab...

(Des)Sacralización de las redes sociales en tiempos de pandemia

Las recomendaciones de permanecer en casa no se dejan esperar tras la inminente amenaza de la pandemia del Covid-19. Las herramientas que ofrece el internet ha sido una alternativa para acompañar y sobrellevar el encierro. En las redes sociales se ha incrementado la producción de contenidos para el entretenimiento, la formación, lectura, la oración, entre otras más. El domingo inundaron las redes sociales: misas y devociones religiosas de católicos. Sabíamos de los canales de paga, los eventos conmemorativos en televisión abierta, pero nunca misas en Facebook. La pandemia lo amerita, la sensación de temor llama a rociar con agua bendita estos espacios. “Las misas serán sin fieles”, se notifica a la población, por disposición del arzobispo de Guadalajara en toda su jurisdicción,  e invita a “difundir por las redes sociales la celebración”. Si las celebraciones están normadas, por qué no el comportamiento en el hogar a la hora de la transmisión .   El espacio virtual ...
Reseña de  Memoria de mis putas tristes de  García Márquez El tema central de la obra es un relato sobre los amoríos con prostitutas, que han sido para el narrador el centro de su vida, donde reflexiona sobre el amor, el deseo, y el paso del tiempo. A los noventa años de edad, solo y pensativo, busca, cómo en el transcurso de su vida realizó aquello que más le apasiona: tener sexo con prostitutas, sea cual fuera su condición. Como o dice en narración: “Nunca me he acostado con una mujer sin pagarle, y a las pocas que no eran del oficio las convencí por la razón o por la fuerza de que recibieran la plata anuqué fuera para votarla a la basura” (pág. 16). Pero esta vez quiere deleitarse con un amor virgen, fragante y joven; exige, con el pago, este gusto que, tal vez fuera el último a sus noventa años.   Así es como comienza la obra: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen” (pág. 1). Mas adelante nos dice: “He empez...