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Espiritualidad de Santa Maria de Jesús Sacramentado (II)

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Qué significa llevar en sí la cruz de Cristo La espiritualidad de la cruz comienza con las palabras del Evangelio: “El que no tome su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mt. 10, 38). ¿Qué significa llevar la cruz? Es una metáfora evangélica que tiene diversas interpretaciones y enfoques: unos dicen que llevar la cruz es aceptar los problemas y contradicciones de la vida cotidiana, otros dicen que la cruz es el estatus social en el que naciste otros mas es la situación en la que te encuentras atrapado, otros más dicen es aceptar mi persona tal cuál es; en fin son muchas las interpretaciones de la cruz. Dentro de los escritos personales de Santa María de Jesús Sacramentado encontramos la cruz en un sentido positivo y evangélico. Todos sus escritos, palabras o máximas adquieren sentido en la vida que ha llevado en esta tierra y no podemos desligarnos de ello. Pero ¿Por qué tanta importancia en la cruz? ¿Qué tiene de novedoso? ¿Qué nos enseña? Lo que ella deja es un camino de ...

Frases de Santa María de Jesús Sacramentado

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“El humilde conocimiento de tí mismo  es el más cierto camino para llegar a Dios”                    Esta frase que Santa María de Jesús Sacramentado repetía (que vivió), es el inicio de todo camino espiritual que se quiera emprender, puesto que, el conocimiento propio nos lleva a alcanzar la virtud de manera más fácil. Si uno conoce al enemigo es más fácil de vencerlo, si no, el tiene la misma ventaja de ganar o de perder que yo.          En los grados de perfección que Santa María de Jesús Sacramentado tiene como camino hacia Dios, hace mención de este conocimiento y cómo debe ser tratado en la vida personal, son cuatro grados específicos donde la perfección se puede alcanzar por medio de este conocimiento: 1º Conocimiento perfecto de nuestros defectos, o de nosotros mismos; 2º Ya conocidos una lucha sobre nosotros mismos; 3º Temor grande de nuestras fal...

Diáfana espera

Esperar, esperar, que pronto la desesperación se vuelve calma; siempre hay cosas que no he captado su existencia o al menos, aún no he aprehendido su sentido. Con la espera no se gana nada, se adquiere experiencia en los sentidos para ver pasar cristalizado el mundo de los otros y de aquél Otro. La espera engendra un tipo de visión acorazada donde ya no te permite saborear en la boca la amargura de la desesperanza. Pasa el tiempo en la crisálida y diáfana faena del tiempo como todo un otro. Ausencia de mí mismo recluido en mi oscura soledad donde nadie penetra. La espera engendra conocimiento, aquél muy sabio: “las perlas no se echan a los puercos”. Ese brillo tenue, grisáceo y suave, que no es propio, resplandece gracias a un brillo mejor como cuando se espera una recompensa o el cumplimiento de una profecía. La espera no tiene premio, el tiempo del otro transcurrido en mi presencia me desvela y desnuda la esencia de las cosas, como si el otro fuera muy parecido a ...