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Mostrando las entradas etiquetadas como Testimonio

Maldición

Aquel día lo recuerdo bien. ¡Maldita la hora en que lo hice! El sol no se sentía y no calentaba tanto como el verano, el aire era helado. El ambiente tenso, como si urgiera tomar esa decisión…, no había otra. Ya lo sabían. Mi mamá una mujer buena, sin tacha de mala fama, con aquella mirada me ayudó a tomar esa decisión. Yo... ¡Ni siquiera sabía lo que quería en realidad! La suerte estaba echada. Lo mejor fue salir de aquel lugar: que la distancia y el tiempo olvidara todo. Ella lo arregló, faltaba poco para que se fueran en contra de ella también. Todo fue por completo mi responsabilidad y no puede pagar por algo que no hizo. Yo me voy y verán que con el tiempo todo va a cambiar -les digo a mis padres. No me voy para siempre. Aquello fue una despedida. Además, replico, tarde o temprano tenía que irme, que mejor ahora que se presenta la oportunidad. Poco hablaba de mí, metido en los trabajo y quehaceres familiares, esperando la hora acordada. Desde que negoció mi partida fue poco el...

BUZÓN DE TESTIMONIOS

BUZÓN DE TESTIMONIOS Este espacio está dedicado para TI que has acudido a la intercesión de santa María de Jesús Sacramentado Venegas, en la sección de Comentarios, escribe TU testimonio, esto para dar a conocer el poder de Dios por medio de sus santas y santos y para publicarlo en este Blog, dedicado a la primera mujer santa mexicana: Santa María de Jesús Sacramentado. ESCRIBE TU TESTIMONIO EN COMENTARIOS, TE LO AGRADECEREMOS. Comienzo con un testimonio, milagro que la Madre Naty realizó a un enfermo de leucemia: Vengo a dar gracias a Santa María de Jesús Sacramentado por el gran detalle que tuvo hacia mi. Mi nombre es Eduardo Aguayo Casillas. Estoy casado con mi esposa Tere; tengo tres hijos: Lalito, Emanuel y Teresita. A mi me habían detectado anemia, después se agravó y me dijo el doctor un día 24 de diciembre del 2009, a medio día, que yo tenía cáncer en la sangre, que tenía leucemia. Yo en ese momento no entendí el alcance que iba a tener esa enfermedad en mi pe...

Diáfana espera

Esperar, esperar, que pronto la desesperación se vuelve calma; siempre hay cosas que no he captado su existencia o al menos, aún no he aprehendido su sentido. Con la espera no se gana nada, se adquiere experiencia en los sentidos para ver pasar cristalizado el mundo de los otros y de aquél Otro. La espera engendra un tipo de visión acorazada donde ya no te permite saborear en la boca la amargura de la desesperanza. Pasa el tiempo en la crisálida y diáfana faena del tiempo como todo un otro. Ausencia de mí mismo recluido en mi oscura soledad donde nadie penetra. La espera engendra conocimiento, aquél muy sabio: “las perlas no se echan a los puercos”. Ese brillo tenue, grisáceo y suave, que no es propio, resplandece gracias a un brillo mejor como cuando se espera una recompensa o el cumplimiento de una profecía. La espera no tiene premio, el tiempo del otro transcurrido en mi presencia me desvela y desnuda la esencia de las cosas, como si el otro fuera muy parecido a ...