Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como angustia.

II Antonieta

II Antonieta A ella se la llevaron a los Estados Unidos y no volvió. "Salió listilla desde chiquilla", dicen los que han vuelto a ver, pues le quitó el marido a su   hermana . De niña era gordita, rubia, de ojos cafés y cara redonda. Vivía a dos casas de la mía.  Con el  pretexto para  quedarme a jugar l legaba a pedir limones . Nos atardecíamos en el segundo piso de su casa, todavía en obra negra. ¡Los niños no tienen malos pensamientos! ¡son puros! Nadie cuestiona su inocencia. Los padres  ni tiempo tienen de verlos crecer,  trabajan  como mulas.  No tuve sexo c on ella,  como con Felipa, pero fue la primera en mostrarme su vagina  virginal , era totalmente hermosa, no tenía vello aún, indescriptible. Sus senos apenas unas perlitas, acaramelados.   No fue el gran amor de mi vida, pero sí, la gran maestra en la templanza; nunca dejó que introdujera mi pene, solo jugueteos... ardientes y pasionales, y a veces fugaces....

Atisbos del Corazón.

Imagen
¡Azul! No sé qué color… Cada mañana se torna oscura; mis oblicuidades, todas, están opacas. Mi cuerpo en constante tensión, el ruido mundanal ha tronado mis sentidos. La sensación de mediocridad corre por mis venas. Vomito constantemente. Soledad, prisión y desilusión adornan mi cuarto, no sé cuánto tiempo serán mis compañeros. ¿Amargura? Lo dulce solo se saborea cuando la hartura contrasta con lo amargo. Muero a cada instante dejando hedor por doquier. La libertad que poseo no deja que vea la luz por la ventana; libertad condicionada, atrapada en la locura y sobriedad; por la comodidad y el encanto… ¡qué pesadez! Mis ideas están sumidas y atrapadas, no salen. Atrofiado, atascado de vida en honda muerte. No hay claridad: sombra, muerte, nada. Aquí solo huele a podredumbre ¿qué más? Amargura sin límite: ¡Saboread! Que hay hasta saciar.

Lo otro que yo

¡Qué difícil es lo "otro"! Tan lleno, distante, ausente. Entrar en un mundo distinto, colmado de semejanzas, de mí y de sí, de  inconsciencias. Lo "otro que yo" que siente, que anhela con o sin esperanza, que lucha, pierde y triunfa,  ...  que a veces confronta. @muelco  

Lo otro que yo

Imagen
¿Cómo reconocerme a “mí mismo” cuando en mí hay otros tan presentes como yo? Yo, soy lo otro, el otro, lo diverso y semejante. Aquello que no reconocí y que no quiero ser, que niego. Yo soy todo y nada de las personas con que he interactuado. ¿Cómo no reconocerme? ¿Cómo no conocerme? ¿Cómo no conocer aquello de lo que fui, de lo que soy? Toda esta brutal insatisfacción, falta de espacio, de suerte: aglomeración, conglomeración, multitud, masa. La lucha por el reconocimiento, pero por sobre todo, la lucha por mi lugar en la masa. Aquél en el que me reconocí, reclama mi lugar, mi posición, mi circunstancia. No hay nada seguro. El espacio que propone la demografía no existe, es ficticio. No es egoísmo. Amanecí y todo estaba lleno, ocupado. Hace falta espacio, espacio que me han quitado, como rapazmente lo he quitado. Masa, legión, número, así nos llaman. La catástrofe es masiva, pero ni con la defunción de miles de personas encuentro mi lugar; todo ya está vivido, acotado a un guion...