Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Equinoccio de primavera

Atisbos del Corazón.

Imagen
¡Azul! No sé qué color… Cada mañana se torna oscura; mis oblicuidades, todas, están opacas. Mi cuerpo en constante tensión, el ruido mundanal ha tronado mis sentidos. La sensación de mediocridad corre por mis venas. Vomito constantemente. Soledad, prisión y desilusión adornan mi cuarto, no sé cuánto tiempo serán mis compañeros. ¿Amargura? Lo dulce solo se saborea cuando la hartura contrasta con lo amargo. Muero a cada instante dejando hedor por doquier. La libertad que poseo no deja que vea la luz por la ventana; libertad condicionada, atrapada en la locura y sobriedad; por la comodidad y el encanto… ¡qué pesadez! Mis ideas están sumidas y atrapadas, no salen. Atrofiado, atascado de vida en honda muerte. No hay claridad: sombra, muerte, nada. Aquí solo huele a podredumbre ¿qué más? Amargura sin límite: ¡Saboread! Que hay hasta saciar.

Crónica del 21 de marzo 2011 en el Ixtepetec, Guadalajara, Jal.

Imagen
  Justo a las 8:00 en punto de la mañana, el sol ya había salido. La ciudad estaba despejada, poco tráfico (día de asueto) por las calles. En la puerta de la entrada había una lona impresa con el programa de actividades para realizarse a lo largo del día; entre los eventos se encontraban rituales, conferencias, conciertos, ceremonias, así como talleres para niños. Muchos puestos de comida, artesanías por la avenida y la entrada principal. Seguí los caminos de cemento que conducen a la pirámide central. En cuanto me iba acercando el aroma a copal, los sonidos del caracol que resuena de manera continua, el ¡tum tum! de los tambores eran cada vez más intensos. Un pasto seco y amarillo por el sol, pocos árboles y con muy poca sombra; a lo lejos y en rededor se aprecia el levantamiento de viviendas. Una zona arqueológica a las afueras de la ciudad, donde la urbanización la han superado. Subí a la pirámide central o al más alto monticulo construido como tal, se encontraban ...