I Felipa
I Felipa Fama de “Don Juan”, ¿Yo? No. Mi precocidad sexual en aquel ambiente era normal. No por nada cuidan muy bien a las mujeres, las educan en la virtud y pureza como a la Virgen María. Las relaciones sexuales a temprana edad, es cosa sabida, no porque yo lo hiciera, sino porque ahí se inicia con esta expetiencia. ¡Pobre de Felipa! Tan guapa, tan alegre, tan jovial… C ómo pensar que sus padres la iban a correr de su casa. ¡Qué ingratos! Nada más se echo a perder, y la abandonaron. La pobre no tuvo más asilo que con las putas de la cantina -las únicas misericordiosas, que ante aquella desgracia le dieron asilo-, de mala fama sí, pero muy profesionales en sus quehaceres (1). Con Felipa disfruté mucho, sobre todo las calenturas en el corral de su casa. ¡Horas benditas! Aún recuerdo que salía corriendo poniéndome los calzones, cuando su mamá les daba de comer a los puercos. Otras veces, terminábamos de enamorados, pero como éstas me dejaba bien ...