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I Felipa

I Felipa Fama de “Don Juan”, ¿Yo? No.  Mi precocidad sexual en aquel ambiente era normal. No por nada cuidan muy bien a las mujeres, las educan en la virtud y pureza como a la Virgen María. Las relaciones sexuales a temprana edad, es cosa sabida, no porque yo lo hiciera, sino porque ahí se inicia con esta expetiencia. ¡Pobre de Felipa! Tan guapa, tan alegre, tan jovial…  C ómo pensar que sus padres la iban a correr de su casa.  ¡Qué ingratos!  Nada más se echo a perder, y la abandonaron.  La pobre no tuvo más asilo que con las putas de la cantina -las únicas misericordiosas, que ante aquella desgracia le dieron asilo-, de mala fama sí, pero muy profesionales en sus quehaceres (1). Con Felipa disfruté mucho, sobre todo las calenturas en el corral de su casa. ¡Horas benditas! Aún recuerdo que salía corriendo poniéndome los calzones, cuando su mamá les daba de comer a los puercos. Otras veces, terminábamos de enamorados, pero como éstas me dejaba bien ...

Al salir la jornada

-¿Y ahora qué? -A s eguir con el ritmo. -Es excesivo, no creo aguantar, estoy desesperado. - Si paras te mueres y te echan fuera de todo. Incluso a dobletear turno para tener un dinerito extra y gastar después de misa. Ya sabes que la cosa aprieta, pero no mata.  ¡No se queje, sea positivo! - ¡Pinche vida!... simplemente no podemos morir. ¡Dobletear turno! Ni con otra vida, ni con la de mi mujer ni la de mis hijos, ¡ni con la de cien hijos en esta  miserable  vida!... - Cálmese compadre, saliendo la jornada yo invito las chelas. Bueno, pa’ celebrar una de añejo especial, de la que le gusta. ¿Qué le parece? … va…, pa’ que se le quiten esas jetas largas, y pa’ que hoy pueda dormir bien agusto. No me venga con lo duro de la vida, ni que yo fuera de privilegio, ¿somos compadres no? ..., yo invito. - ¿Y la de mañana… y la del próximo año ... ¿Quién las va a invitar? Solo se puede vivir bajo anestesia, para no sentir o más bien sentirla enbragada en las venas. ¡Y ...