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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía en prosa. Filosofía
  Asalto a la memoria  Con ansias camino de querer encontrarte. Me niego, niego con razón, olvido. Escondido, discreto:  me asalta el recuerdo ,  la memoria te oculta. Así pequeño y escondido como el niño sorprendido en la masa. Así, en el olvido, te vi lábil y atrevido. ¡Quise gritarte y actualizarte! Pero en la distancia abismal reconocí esa pequeñez. Así te dejé lábil y nimiecido, inmóvil y pensativo. Así te olvidé  como la hierba consumida por el sol, el invierno y el camino recorrido. @muelcoco

Veinte centavos

Vivía en una familia devota y temerosa de Dios, normal y como todas las familias del pueblo. Recordé cuando mi mamá nos llevaba de paseo a casa de un cura. Su amigo. Se conocieron desde que estaba en el seminario. Lo apoyaron mucho, sobre todo las familias campesinas y pobres del barrio. Esta vez ya era sacerdote. En casa de sus padres, también campesinos, típica de rancho, constaba dos cuartos, divididos por un pasillo desde la entrada hasta el corral, un amplio patio con arboles frutales, guajolotes y gallinas. Nos quedamos todo el día. Por la tarde celebró una misa en el templo a la que todos asistimos. Regresamos y mis papas platicaban de cosas de adultos, para mi era muy aburrido. El prestigio de ser amigos del padre es casi un boleto gratis al cielo, oración 24/7 y un servicio directo con Dios. Este día pasó un hecho que puede ser revelador en la apreciación con el amigo de mi madre. Tenia siete años. Me llamó mucho la atención ver un montón de dinero en la cama donde estab...

II Antonieta

II Antonieta A ella se la llevaron a los Estados Unidos y no volvió. "Salió listilla desde chiquilla", dicen los que han vuelto a ver, pues le quitó el marido a su   hermana . De niña era gordita, rubia, de ojos cafés y cara redonda. Vivía a dos casas de la mía.  Con el  pretexto para  quedarme a jugar l legaba a pedir limones . Nos atardecíamos en el segundo piso de su casa, todavía en obra negra. ¡Los niños no tienen malos pensamientos! ¡son puros! Nadie cuestiona su inocencia. Los padres  ni tiempo tienen de verlos crecer,  trabajan  como mulas.  No tuve sexo c on ella,  como con Felipa, pero fue la primera en mostrarme su vagina  virginal , era totalmente hermosa, no tenía vello aún, indescriptible. Sus senos apenas unas perlitas, acaramelados.   No fue el gran amor de mi vida, pero sí, la gran maestra en la templanza; nunca dejó que introdujera mi pene, solo jugueteos... ardientes y pasionales, y a veces fugaces....

Olvido

Cómo después de haber sido dices llenarlo de olvido y figurar que nada pasó. Yo te grito al oído que: no olvido lo vivido y que tu estampa en mi penetró. Lo que nunca me haya acontecido contigo digo haberlo sentido y que nunca se desvaneció. Mi amor nada empobrecido lo desprendo enardecido y dices: ¡Terminó! Elevaste el amor mío, no espero nada ni tu descuido, cuando tú fuiste, todo inició. Samuel Hernández vázquez 

Después de la lluvia

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Se oye caer la noche y con ella el chirrido de las ranas. Polifonía oblicua: cercas, lejos, al lado, allá. Unos sonidos son diálogos, otros melodías. El frescor de la noche: agradecimiento, oración, canto... era aquella sinfonía nocturna en clave de ranas, de luciérnagas y de grillos. Apartado y lejano de mi infancia, polífonos sonidos imperceptibles. Agobiado por la carga cotidiana me olvidé de este espectáculo nocturno. La ciudad no solo tapa las estrellas, también mis sentidos para no experimentarme y borra el acceso a la memoria del lugar donde crecí. Hoy... pude reconocer estos sonidos en mi interior. El sonido de polifónico de diversos animales estaba en el pentagrama negruzco de la noche. Me conectaba con aquellos días de lluvia, con aquel lugar de chirridos y de música de ranas.