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Mostrando las entradas etiquetadas como Cotidianidad

Club de verano

Las vacaciones escolares coinciden con el verano y el temporal de lluvias. Todo enverdece, matorrales altos en las praderas alejadas al pueblo, por los ríos corre el agua que escurre de los cerros. Eran de un periodo corto, que luego tornasen amarillos. Desde aquella casa se observan las praderas multicolor florecer y en un suspiro desaparecer. Allí reinaba la juventud y la pobreza de costumbres. El cielo estaba todo azul, el sol muy ardiente. Las moscas tenían reflejos verdes y zumbaban, tarareando cálidas canciones. En el cielo trinaban pájaros de diferentes colores sin cesar. Lo más divertido era que no teníamos que ir a la escuela, porque siempre tenía prioridad, además del trabajo familiar. Las expediciones para conocer lugares insólitos no se hacían esperar, sobre todo los prohibidos. En la cuadra había dos clubes de Toby organizados por edades. El club del Llano, así le llamaban al club de los adultos; jovenes expertos, enseñaban y tutoraban en el mundo de las artimañas, le...

II Antonieta

II Antonieta A ella se la llevaron a los Estados Unidos y no volvió. "Salió listilla desde chiquilla", dicen los que han vuelto a ver, pues le quitó el marido a su   hermana . De niña era gordita, rubia, de ojos cafés y cara redonda. Vivía a dos casas de la mía.  Con el  pretexto para  quedarme a jugar l legaba a pedir limones . Nos atardecíamos en el segundo piso de su casa, todavía en obra negra. ¡Los niños no tienen malos pensamientos! ¡son puros! Nadie cuestiona su inocencia. Los padres  ni tiempo tienen de verlos crecer,  trabajan  como mulas.  No tuve sexo c on ella,  como con Felipa, pero fue la primera en mostrarme su vagina  virginal , era totalmente hermosa, no tenía vello aún, indescriptible. Sus senos apenas unas perlitas, acaramelados.   No fue el gran amor de mi vida, pero sí, la gran maestra en la templanza; nunca dejó que introdujera mi pene, solo jugueteos... ardientes y pasionales, y a veces fugaces....

Lo otro que yo

¡Qué difícil es lo "otro"! Tan lleno, distante, ausente. Entrar en un mundo distinto, colmado de semejanzas, de mí y de sí, de  inconsciencias. Lo "otro que yo" que siente, que anhela con o sin esperanza, que lucha, pierde y triunfa,  ...  que a veces confronta. @muelco  

Al salir la jornada

-¿Y ahora qué? -A s eguir con el ritmo. -Es excesivo, no creo aguantar, estoy desesperado. - Si paras te mueres y te echan fuera de todo. Incluso a dobletear turno para tener un dinerito extra y gastar después de misa. Ya sabes que la cosa aprieta, pero no mata.  ¡No se queje, sea positivo! - ¡Pinche vida!... simplemente no podemos morir. ¡Dobletear turno! Ni con otra vida, ni con la de mi mujer ni la de mis hijos, ¡ni con la de cien hijos en esta  miserable  vida!... - Cálmese compadre, saliendo la jornada yo invito las chelas. Bueno, pa’ celebrar una de añejo especial, de la que le gusta. ¿Qué le parece? … va…, pa’ que se le quiten esas jetas largas, y pa’ que hoy pueda dormir bien agusto. No me venga con lo duro de la vida, ni que yo fuera de privilegio, ¿somos compadres no? ..., yo invito. - ¿Y la de mañana… y la del próximo año ... ¿Quién las va a invitar? Solo se puede vivir bajo anestesia, para no sentir o más bien sentirla enbragada en las venas. ¡Y ...

Después de la lluvia

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Se oye caer la noche y con ella el chirrido de las ranas. Polifonía oblicua: cercas, lejos, al lado, allá. Unos sonidos son diálogos, otros melodías. El frescor de la noche: agradecimiento, oración, canto... era aquella sinfonía nocturna en clave de ranas, de luciérnagas y de grillos. Apartado y lejano de mi infancia, polífonos sonidos imperceptibles. Agobiado por la carga cotidiana me olvidé de este espectáculo nocturno. La ciudad no solo tapa las estrellas, también mis sentidos para no experimentarme y borra el acceso a la memoria del lugar donde crecí. Hoy... pude reconocer estos sonidos en mi interior. El sonido de polifónico de diversos animales estaba en el pentagrama negruzco de la noche. Me conectaba con aquellos días de lluvia, con aquel lugar de chirridos y de música de ranas.

El objeto indirecto de la sociología

Samuel Hernández Vázquez Roberto Blancarte en el periódico Milenio el martes 2 de diciembre (2014) publicó una nota sobre la muerte de Émile Poulat, sociólogo francés, especializado en temas de religión, específicamente, sobre el estado laico. Roberto Blancarte, además de enfatizar su relación con Poulat, su influencia intelectual y los temas en común, termina con una frase que a simple vista me hizo dudar: “Eso como Dios, es irrelevante en términos sociológicos”.  Desde mi lectura “eso” se refiere al énfasis de los aspectos personales de su vida, cosa fútil, de poco aprecio o importancia. Pero sobre todo “eso” se refiere a las “convicciones personales”, que resultan fútiles para ciencia. En sociología no se habla de Dios, ni mucho menos es su objeto. La sociología trata sobre las relaciones de las personas y los sentidos que dan a esas relaciones, a las instituciones, al mundo. Hablar de Dios directamente a la sociología no le corresponde. Sin embargo, sí puede hablar del...

Atisbos del corazón

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¡Azul! No se que color... Cada mañana se torna obscura, mis habilidades todas están opacas, mi cuerpo está en constante tensión. El ruido mundanal ha tronado mis oídos. Una sensación de mediocridad corre por mis venas. Vomito constantemente. Deseo muchas cosas, de las cuales... egoísmo es lo que me queda. Soledad, prisión y desilusión adornan mi cuarto, no se cuanto tiempo viviré de la misma manera. ¿Amargura? Lo dulce sólo se prueba diluido con lo amargo hasta la hartura. Vuelvo a vomitar. Muero a cada instante dejando hedor por doquier. La libertad que aún poseo no deja ver la luz por la ventana; libertad, condicionada y atrapada por la locura y la sobriedad. Comodidad y encanto, ¡que pesadez! ... Mis ideas están sumidas y atrapadas, no salen. Atrofiado, atascado de vida, hartura, colage de muerte. No hay claridad. Sombra, abismo. No hay lugar vacío, todo está ocupado, harto; no hay lugar a donde ir, ni en la imaginación: ¡prostituta mundana! Vomito. De tanto expuls...