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Mostrando las entradas etiquetadas como Ser uno mismo

Maldición

Aquel día lo recuerdo bien. ¡Maldita la hora en que lo hice! El sol no se sentía y no calentaba tanto como el verano, el aire era helado. El ambiente tenso, como si urgiera tomar esa decisión…, no había otra. Ya lo sabían. Mi mamá una mujer buena, sin tacha de mala fama, con aquella mirada me ayudó a tomar esa decisión. Yo... ¡Ni siquiera sabía lo que quería en realidad! La suerte estaba echada. Lo mejor fue salir de aquel lugar: que la distancia y el tiempo olvidara todo. Ella lo arregló, faltaba poco para que se fueran en contra de ella también. Todo fue por completo mi responsabilidad y no puede pagar por algo que no hizo. Yo me voy y verán que con el tiempo todo va a cambiar -les digo a mis padres. No me voy para siempre. Aquello fue una despedida. Además, replico, tarde o temprano tenía que irme, que mejor ahora que se presenta la oportunidad. Poco hablaba de mí, metido en los trabajo y quehaceres familiares, esperando la hora acordada. Desde que negoció mi partida fue poco el...

I Felipa

I Felipa Fama de “Don Juan”, ¿Yo? No.  Mi precocidad sexual en aquel ambiente era normal. No por nada cuidan muy bien a las mujeres, las educan en la virtud y pureza como a la Virgen María. Las relaciones sexuales a temprana edad, es cosa sabida, no porque yo lo hiciera, sino porque ahí se inicia con esta expetiencia. ¡Pobre de Felipa! Tan guapa, tan alegre, tan jovial…  C ómo pensar que sus padres la iban a correr de su casa.  ¡Qué ingratos!  Nada más se echo a perder, y la abandonaron.  La pobre no tuvo más asilo que con las putas de la cantina -las únicas misericordiosas, que ante aquella desgracia le dieron asilo-, de mala fama sí, pero muy profesionales en sus quehaceres (1). Con Felipa disfruté mucho, sobre todo las calenturas en el corral de su casa. ¡Horas benditas! Aún recuerdo que salía corriendo poniéndome los calzones, cuando su mamá les daba de comer a los puercos. Otras veces, terminábamos de enamorados, pero como éstas me dejaba bien ...

Olvido

Cómo después de haber sido dices llenarlo de olvido y figurar que nada pasó. Yo te grito al oído que: no olvido lo vivido y que tu estampa en mi penetró. Lo que nunca me haya acontecido contigo digo haberlo sentido y que nunca se desvaneció. Mi amor nada empobrecido lo desprendo enardecido y dices: ¡Terminó! Elevaste el amor mío, no espero nada ni tu descuido, cuando tú fuiste, todo inició. Samuel Hernández vázquez 

Nuevas perspectivas sobre la vida

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Incluir a los excluidos Hay una pregunta que me llama la atención, ¿Por qué no intentar un discurso donde lo referido se establezca como apertura y no como cierre? Esta pregunta es muy interesante para el conocimiento humano construido, el ejemplo de la ciencia, de la historia, sobre todo de la escrita por los vencedores. Y es que, ver al lenguaje acabado y al conocimiento como un todo nos lleva a los absurdos más costos que en la historia han tenido lugar.¿Por qué no pensar desde lo olvidado o lo excluido? ¿Por qué no construir desde el sujeto y otras realidades olvidadas del conocimiento que genere algo mejor posible? De un filosofo Español tome esta frase que me gusto: “la filosofía nos lleva a desgárranos de la sociedad tradicional para vivir a la intemperie, para vivir desde uno mismo”. “Ser yo mismo” es el fin y objeto de las ciencias humanas. La construcción de mí mismo, en definitiva ser yo mismo. El hombre se encuentra con la necesidad de trascender la condición dada...